Somos una empresa familiar ubicada en Santiago de Chile, somos artesanos con años de experiencia y con carreras paralelas. Todo inició en pandemia, nos mudamos al Sur a una casita en la montaña, rodeada de mucho verde y tranquilidad. Decidimos aprovechar el momento para retomar una de nuestras pasiones en común, la cual es crear, hacer con las manos piezas que inspiren a los que las usan.
Ambos estamos enamorados de la energía de las araucárias y la historia del picoyo, su belleza atípica llena de misticismo y lo bien que se mezcla con nuestra creatividad. Juntos recolectamos el material con todo el respeto que merece, diseñamos, y llevamos las piezas hasta sus manos mezcladas con plata y piedras semipreciosas. Queremos compartir con el mundo lo que es el picoyo, el ámbar chileno escondido, un tesoro con alto atractivo visual y energético.
La Araucária es el árbol nacional de Chile, este árbol puede vivir más de 1.000 años, lo que lo convierte en una de las especies de flora más longevas de América Latina.
Cuando la Araucária muere naturalmente y se descompone (proceso que puede tardar 300 años más), queda solo el Picoyo. Este «nudo» o «cono» con alta concentración de resina y a pasos de la petrificación, es un material milenario y noble, luego de ser cortado y pulido obtiene un brillo natural extraordinario, una textura agradablemente suave, haciéndolo un elemento estupendo para la realización de joyería fina al mezclarlo con plata y diferentes minerales.
Su característica principal es que a contraluz se transluce es por eso que es conocido como el ámbar chileno.
Se recolecta en bosques, lagos y ríos entre las regiones del Bío Bío y La Araucanía.















